Llegar a unos Juegos Olímpicos es la meta más grande para cualquier deportista. Pero mantenerse en ese camino puede ser incluso más difícil. La historia de Manuela Gómez, deportista de alto rendimiento nacida en El Peñol y residente en Guatapé, lo demuestra con fuerza y honestidad.

Su participación en los Juegos Olímpicos de París 2024 fue la materialización de años de sacrificio, disciplina y perseverancia. Sin embargo, hoy su sueño —y el de muchos atletas— atraviesa uno de los momentos más difíciles.


El sueño olímpico sí existe… pero cuesta más de lo que imaginamos

Para Manuela, llegar a unos Juegos Olímpicos fue mucho más que competir: fue el resultado de años de trabajo silencioso.

“Llegar a unos Juegos Olímpicos es algo increíble… sentir que valió el esfuerzo, las madrugadas, cada momento en que sentiste que no ibas a poder”.

Su testimonio refleja la realidad del alto rendimiento: entrenamientos exigentes, procesos largos y momentos donde renunciar parece la opción más fácil.

“Fueron muchísimos años de trabajo… entrenamientos demasiado duros, pero perseverar siempre es el secreto”.


El golpe inesperado que cambió el panorama

En los últimos meses, la situación dio un giro complejo. Una nueva resolución del Gobierno Nacional modificó los criterios para acceder al apoyo económico a deportistas de alto rendimiento. El resultado: muchos atletas quedaron por fuera.

Manuela lo resume con preocupación:

“Nos redujeron muchísimo el presupuesto… ahora quedamos a la deriva. Es muy complicado seguir soñando si no tienes el apoyo suficiente”.

Los nuevos requisitos exigen resultados de altísimo nivel, como mantenerse en el top 3 panamericano o lograr medallas de oro en eventos específicos. Para muchos atletas, cumplir estas condiciones sin apoyo económico previo es prácticamente imposible.


Una realidad que pocos se atrevían a contar

Durante años, muchos deportistas guardaron silencio por miedo a represalias. Esta vez, Manuela decidió hablar.

“Optábamos por quedarnos callados, pero quise contar la realidad… buscar personas y empresas que quieran apoyar nuestro proceso”.

El llamado no es solo económico. También busca visibilizar la situación del deporte de alto rendimiento en Colombia.


El llamado a la comunidad: el sueño continúa

Hoy, la deportista invita a empresas, asociaciones y ciudadanos a sumarse a su proceso y al de otros atletas.

“Cualquier granito de arena nos va sumando… confiamos en que Colombia y Guatapé no nos van a dejar solos”.

Su historia también es un mensaje poderoso para las nuevas generaciones:

“No importa de dónde vengas… el secreto está en perseverar y no renunciar”.


Más que medallas: invertir en sueños

Detrás de cada medalla hay años de esfuerzo, sacrificio y disciplina. La situación actual deja claro que el futuro del deporte también depende del apoyo colectivo.

Respaldar a los atletas no solo significa apoyar el deporte: significa apostar por historias que inspiran, unen y representan a todo un país.


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Por Emisora