En la noche del miercoles, 28 de mayo, el barrio Villas del Pinar se convirtió en el escenario de una jornada llena de alegría, juegos tradicionales, integración comunitaria y fe. La actividad, liderada por la parroquia Nuestra Señora del Carmen y con el acompañamiento de la Pastoral Juvenil, convocó a niños, jóvenes, adultos y personas mayores en un encuentro pensado para todos.
El padre Jhony Guarín, vicario de la parroquia, explicó en entrevista radial que esta iniciativa busca fortalecer los lazos comunitarios y ofrecer espacios alternativos al encierro cotidiano provocado por el uso excesivo de pantallas.
“Lo que queremos fomentar es eso: salir, encontrarnos, compartir y también cuidar la salud mental”, expresó el sacerdote.
Un homenaje con sentido y esperanza
La jornada tuvo un sentido muy especial: se celebró en memoria del joven Víctor, vecino del sector y estudiante de apenas 14 años, quien falleció hace un año.
“En honor a él se le da la eucaristía y también se tiene un rato de integración, integrando a los jóvenes, a los niños y a toda la comunidad”, señaló el padre Jhony.
Más que juegos: una experiencia para todos
La programación incluyó la celebración de la Santa Misa y, al finalizar, se dio paso a los juegos callejeros: rayuela africana, botatarro, la culebrita, ponchado, saltar la cuerda, entre otros. También hubo espacio para el bingo y la música, actividades pensadas especialmente para los adultos mayores y quienes prefieren un plan más tranquilo.
“Si los juegos son sobre todo para personas que se puedan mover mucho, también va a haber bingo, va a haber música… Todos podemos participar”, comentó el vicario.
La Secretaría de Desarrollo Social, algunos concejales y grupos comunitarios como los Reporteritos se sumaron a la actividad, aportando al esfuerzo por hacer del espacio público un lugar de encuentro y alegría.
Una iniciativa que busca crecer
Esta jornada en Villas del Pinar es parte de un proyecto más amplio que busca repetirse en otros sectores del municipio cada mes o mes y medio. La idea, según el padre Jhony, es crear una costumbre de encuentro que no se limite a las festividades navideñas.
“Qué bueno que durante todo el año haya también unas actividades que nos permitan reunir la gente, compartir, jugar y escapar un poco de la rutina de las redes sociales”.
Salir del encierro, volver a la calle
El vicario recordó experiencias similares en el municipio de Granada, donde las jornadas comunitarias ayudaron a superar momentos difíciles marcados por la violencia.
“El párroco llegaba con sudadera y hacíamos chocolatada, hacíamos juegos callejeros… eso nos fue sacando del miedo, del encierro. Ahora lo que nos tiene encerrados son las redes sociales, los celulares, las pantallas”.
Con ese mismo espíritu, la parroquia busca hoy que la comunidad de Guatapé —y en especial sus barrios— retome el espacio público como lugar de encuentro, alegría y esperanza.
“Estamos pidiéndole a Dios una noche bonita, serena… y que podamos estar allí rocheleando”, concluyó con una sonrisa el padre Jhony.