Hay personas que llegan a un lugar… y hay otras que terminan convirtiéndose en parte de su historia.
El padre Modesto García Morales fue una de ellas.

Durante más de dos décadas de servicio pastoral, su voz acompañó momentos decisivos en la vida de muchas familias: bautizos, matrimonios, despedidas, celebraciones y silencios. Estuvo presente en las alegrías y también en los días difíciles, siempre con una palabra cercana, una bendición o un consejo oportuno.

Su legado no se quedó solo en el templo. Fue un promotor incansable del amor por el municipio, del cuidado de las calles, de la solidaridad con quienes más lo necesitaban y de la unión comunitaria. Creía profundamente que la fe también se construye con acciones cotidianas: mantener el pueblo bonito, ayudar al vecino, cuidar las tradiciones y fortalecer la esperanza.

Eligió quedarse aquí incluso después de su retiro, porque este lugar ya era su hogar y su gente, su familia.

Hoy lo recordamos con gratitud, con cariño y con la certeza de que su huella permanece viva en cada rincón, en cada historia y en cada recuerdo compartido.

Su legado sigue caminando con nosotros. 💛

Por Emisora