Productores rurales aprendieron sobre acuaponía, economía circular y energías renovables en Guatapé

La vereda La Peña, en Guatapé, se convirtió en un escenario de aprendizaje, innovación y sostenibilidad durante el Intercambio de Experiencias de la Fase 3 del Programa Ecocomunitario, una iniciativa liderada por la Corporación Pro de Paz que beneficia a comunidades de Guatapé, El Peñol, San Rafael y San Carlos.

El encuentro reunió a líderes comunitarios, campesinos y productores rurales con el propósito de fortalecer conocimientos en producción sostenible, economía circular y energías renovables, promoviendo alternativas amigables con el medio ambiente y aportando al desarrollo rural de la región.

Un programa que deja capacidades para el futuro

Según explicó Luisa Fernanda Sánchez, facilitadora territorial de la Corporación Pro de Paz, el objetivo principal del programa es fortalecer las capacidades de las comunidades para que adopten prácticas agrícolas más limpias y sostenibles.

“Buscamos dejar capacidad instalada en producción sostenible, en producción más limpia, que ellos puedan tener una manera más orgánica y natural de abonar y fertilizar sus cultivos y huertas caseras”, destacó.

La jornada permitió que los participantes conocieran experiencias exitosas que hoy son ejemplo de innovación rural y aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

Guinduara: un modelo de acuaponía que sorprende

Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la visita al cultivo Guinduara, un proyecto que combina la producción de peces y hortalizas mediante un sistema acuapónico.

En este espacio funcionan aproximadamente 400 peces y más de 2.800 plántulas en un mismo sistema de recirculación de agua, demostrando que es posible producir alimentos de manera eficiente y sostenible.

Luis Felipe Duque, propietario del proyecto, explicó cómo funciona esta innovadora alternativa:

“Todo lo que es la parte fecal de los peces pasa por un proceso de filtración y después las plantas absorben todo lo que necesitan. Luego el agua vuelve limpia al estanque. Es una recirculación constante”.

El sistema permite que los residuos generados por los peces se conviertan en nutrientes para las plantas, mientras estas ayudan a purificar el agua, creando un ciclo natural que reduce el desperdicio y evita el uso de químicos.

Una alternativa para la seguridad alimentaria

Los asistentes resaltaron el valor de este tipo de iniciativas para las familias campesinas y los pequeños productores.

Durante el recorrido, varios participantes coincidieron en que la acuaponía representa una oportunidad real para fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar la productividad en las zonas rurales.

“Es una solución para los pequeños productores o los campesinos, para una adecuada seguridad alimentaria”, expresó uno de los asistentes.

Otros participantes también destacaron la importancia de continuar promoviendo estos espacios de formación.

“Aprendimos muchísimo. Que no sea lo último, que sea mucho más”, manifestó una de las participantes al finalizar la actividad.

Economía circular y energía solar para un campo más sostenible

Además de la acuaponía, el intercambio abordó conceptos relacionados con la economía circular y el uso de energías alternativas.

Los asistentes conocieron de primera mano el funcionamiento de los paneles solares instalados en el predio, una herramienta que ayuda a reducir el impacto ambiental y disminuir los costos energéticos de la producción agrícola.

Esta experiencia cobra aún más relevancia porque el proyecto Guinduara cuenta con certificación en Negocios Verdes, convirtiéndose en un referente regional de sostenibilidad.

Según explicaron los organizadores, la integración entre acuaponía, economía circular y energías renovables demuestra que es posible producir alimentos de manera responsable mientras se protege el medio ambiente.

Un aprendizaje que fortalece el desarrollo rural

El Intercambio de Experiencias del Programa Ecocomunitario dejó importantes enseñanzas para los participantes, reafirmando que la articulación comunitaria, la innovación rural y el aprovechamiento eficiente de los recursos naturales son fundamentales para construir territorios más sostenibles.

Experiencias como la desarrollada en la vereda La Peña evidencian que las prácticas sostenibles no solo benefician al medio ambiente, sino que también generan oportunidades para fortalecer la economía local y garantizar una mayor seguridad alimentaria para las comunidades rurales.

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¿Crees que proyectos como la acuaponía y la energía solar deberían implementarse en más fincas y comunidades rurales de la región?

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Por Emisora

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