En Guatapé, los casos recientes de maltrato animal han encendido una señal de alerta que no podemos ignorar. Las imágenes y testimonios son impactantes, pero lo más preocupante es que en varios de estos hechos están involucrados menores de edad. Frente a esta situación, la reflexión es urgente: ¿Qué estamos enseñando en casa? ¿Cómo estamos formando a nuestros niños y niñas?

Lina Chavarriaga, representante legal de la Corporación Caninos, Felinos y Equinos con Amor, nos compartió una sentida reflexión durante una entrevista radial. Ella viene denunciando desde hace años la violencia hacia los animales en nuestro municipio, y asegura que los casos, lejos de disminuir, van en aumento.

“Estamos como en una ola de violencia, tanto humana como animal, que no tiene un pare. Que las autoridades hagan valer la ley”, afirmó con preocupación.

Y es que la ley existe. En Colombia, el maltrato animal es penalizado gracias a normas como la Ley 1774 de 2016 y la más reciente Ley Ángel, que establece sanciones más fuertes, incluso para casos de violencia sexual o la muerte de animales. No es un juego. No es algo menor.

¿Y si el agresor es un menor de edad?

Lina fue clara al respecto: ser menor no significa estar exento de responsabilidad. Los niños y niñas también pueden ser denunciados si incurren en actos de maltrato. Y en este punto, hizo un llamado muy directo a los padres de familia:

“Padres, cuando ustedes le acolitan a sus hijos cualquier tipo de maltrato, ustedes no están haciendo un bien. Ustedes le están entregando a la sociedad un ser violento”.

No es solo un problema legal, es un tema de valores

Detrás del maltrato animal hay una falta profunda de principios y educación en el hogar. Lina recordó un caso estremecedor ocurrido hace años en el Parque de los Patos, cuando un grupo de niños le prendió fuego a un cachorro de apenas tres meses. Lo más doloroso, según ella, fue que muchas personas presenciaron el hecho… y nadie hizo nada.

“Ese animal me lo llevé yo para mi casa y lo recuperé, pero ¿dónde quedan los principios de familia?”, cuestionó.

La importancia de denunciar

La entrevista también dejó claro que es fundamental denunciar estos hechos, incluso cuando los agresores sean menores. Las denuncias se pueden hacer de forma anónima y con pruebas como fotos o videos, se puede actuar a tiempo y evitar que se repitan situaciones similares.

“Con esa denuncia, con los datos del chico, podemos hacer muchas cosas y podemos evitar tanta violencia”, dijo Lina.

Un compromiso de todos

El maltrato animal no solo deja heridas físicas. Deja huellas profundas en la sociedad. Ignorar estos actos es abrir la puerta a un ciclo de violencia que, como bien se ha dicho, puede empezar con un perro o un gato… pero terminar afectando a otros seres humanos.

Como comunidad, el mensaje es claro: educar, vigilar, actuar. La protección animal no es solo tarea de fundaciones o autoridades. Es una responsabilidad compartida, que empieza en casa.

Porque al cuidar a los animales, también estamos cuidando lo más valioso: la humanidad que habita en nosotros.

Por Emisora