En la Institución Educativa Nuestra Señora del Pilar, en Guatapé, la lectura dejó de ser una tarea escolar más para convertirse en un viaje anual. Cada periodo, los estudiantes de tercer grado abren las páginas de una obra literaria distinta para imaginar, comprender y descubrir nuevos mundos.
«En el grado tercero se tiene un trabajo muy significativo en torno a la literatura y es que en cada uno de los periodos los niños y niñas pudieron leer un libro significativo para ellos», explica Astrid Eliana Cossio, docente de básica primaria.
El recorrido de este año ha reunido títulos diversos que conectan con los intereses de los niños. En el primer periodo leyeron La Maravillosa Medicina de Jorge, en el segundo continuaron con Las Aventuras del Capitán Calzoncillo y actualmente avanzan en las páginas de Papelucho Perdido.
Para los estudiantes, la experiencia va mucho más allá de descifrar letras. Juan Sebastián Barón Usme, alumno del grado, cuenta cómo estas historias estimulan su creatividad y dan espacio al asombro: «Este es un proyecto encaminado a la lectura porque sabemos que leer lleva a que la imaginación vuele, a que el vocabulario crezca, a que la comprensión lectora sea cada vez mejor». Al referirse a Papelucho Perdido, la clásica obra de la escritora chilena Marcela Paz, destaca la trama de un niño que se separa de su familia en una estación tras un viaje, una ficción que acerca a los menores al placer de la lectura.
Iniciativas como esta demuestran que sembrar el hábito lector desde la infancia no solo amplía el vocabulario y mejora la agilidad mental, sino que entrega herramientas para interpretar el entorno con autonomía. En Guatapé, abrir un libro sigue siendo el primer paso para formar lectores conscientes.