Hace dos años, en Guatapé comenzó a hacerse realidad un proyecto que nació desde la fe y que, con el paso del tiempo, se ha convertido también en una muestra de solidaridad, compromiso y unión comunitaria: la construcción del Templo Morada de San José.
Hoy, dos años después del inicio de las obras, este proyecto comienza a mostrar cada vez más su dimensión. Muros, columnas, pisos y demás elementos de la construcción reflejan el esfuerzo de una comunidad que, aporte tras aporte, ha decidido acompañar este sueño.
El padre Samuel de Jesús Martínez, párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, destacó que este aniversario es una oportunidad para agradecer lo alcanzado, pero también para pedir un nuevo esfuerzo a los guatapenses.
“Esta meta no está lejos, ya la estamos alcanzando, pero sí necesitamos un poco más del esfuerzo de la comunidad”.
Dos años de trabajo y muchos aportes
El camino no ha estado libre de dificultades. Durante estos dos años ha sido necesario conseguir materiales, contratar trabajadores, superar obstáculos y buscar diferentes alternativas para mantener viva la construcción.
Sin embargo, para el padre Samuel, uno de los aspectos más importantes ha sido precisamente encontrar en la comunidad la motivación necesaria para continuar.
“Han sido dos años de mucho trabajo, de llevar trabajadores, de llevar materiales de construcción, de pensar, de proyectar, de visionar, de encontrar tropiezos, de encontrar dificultades también, pero de encontrar también el ánimo, el impulso y la motivación que en la misma comunidad de Guatapé y de todos los devotos de San José tenemos”.
La obra ha requerido además una importante inversión en mano de obra. De acuerdo con el sacerdote, durante diferentes etapas han trabajado entre ocho y hasta trece personas, incluyendo trabajadores especializados en labores de construcción.
“No ha habido hasta ahora una semana en que tenga que decir: no ha habido con qué pagarle a los trabajadores”.
Para el párroco, detrás de cada avance existe el aporte silencioso de muchas personas que han decidido contribuir de diferentes maneras.
“Tanta gente que me dice: esto para San José, esto para San José, y luego yo voy juntando, voy organizando”.
Una nueva rifa para apoyar la construcción
Con el propósito de darle un nuevo impulso a la construcción durante los últimos meses del año, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen prepara una nueva actividad para recaudar recursos.
Se trata de una rifa cuyo premio mayor será de 20 millones de pesos, mientras que también se entregará como premio seco una motocicleta.
El valor de la boleta es de 20.000 pesos, y desde la parroquia se hace un llamado a la comunidad para participar y convertir esta actividad en un nuevo aporte para la Morada de San José.
El padre Samuel considera que los próximos meses serán determinantes para continuar avanzando:
“Yo creo que estos tres meses son muy decisivos, ya finalizando septiembre, octubre, noviembre y diciembre, para que nos demos este aguinaldo de Navidad, que Guatapé se dé este regalo”.
El sueño de convertirla en un santuario
Más allá de la construcción de un nuevo templo, la visión que existe alrededor de la Morada de San José es mucho más amplia.
El padre Samuel sueña con que este lugar pueda convertirse en un espacio de peregrinación y encuentro espiritual para visitantes de diferentes lugares.
“Yo sueño de que este lugar sea un santuario, el santuario a San José, que va a ser un lugar de peregrinación nacional e internacional, un foco de atracción espiritual extraordinario”.
De esta manera, la Morada de San José no solo busca convertirse en un nuevo espacio para la celebración de la Eucaristía y los sacramentos, sino también en un lugar que pueda fortalecer la vida espiritual y convertirse en un referente para quienes visiten Guatapé.
Un legado en los 204 años de la parroquia
La construcción de este templo coincide además con la celebración de los 204 años de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, una historia de fe que ha acompañado a varias generaciones de habitantes de Guatapé.
Para el padre Samuel, esta celebración permite mirar hacia el pasado con gratitud, reconocer el papel de quienes hoy hacen parte de la historia y pensar en lo que quedará para las próximas generaciones.
“En estos 204 años somos nosotros y precisamente como un don del Bicentenario es este templo de San José”.
La ubicación del nuevo templo también responde a una necesidad de acercar los servicios religiosos a los habitantes de este sector del municipio, especialmente a quienes pueden tener dificultades para desplazarse hasta el templo principal.
“Traerles acá cerca la presencia de Jesús, de la Eucaristía, de los sacramentos, y qué mejor que un templo como el que estamos construyendo”.
Una obra que busca quedar para las nuevas generaciones
La Morada de San José representa, además, una oportunidad para pensar en el futuro de Guatapé. La intención es que el esfuerzo que actualmente realiza la comunidad pueda convertirse en un legado para quienes habitarán el municipio en los próximos años.
Cada ladrillo, cada jornada de trabajo y cada aporte económico hacen parte de una historia que todavía se está escribiendo.
Por eso, desde la Parroquia Nuestra Señora del Carmen se agradece a todas las personas que han contribuido con recursos, trabajo, materiales o simplemente con su disposición para acompañar este proyecto.
“Yo quisiera de todo corazón y finalmente primero agradecer a Dios, agradecerle a nuestra comunidad, agradecerles a todos los que silenciosamente ponen un granito”.
Dos años después de iniciar su construcción, la Morada de San José en Guatapé continúa avanzando gracias al esfuerzo de muchas personas. Ahora, la invitación es a seguir sumando voluntades para que este sueño pueda llegar a feliz término y convertirse en ese espacio de encuentro, oración y peregrinación que se proyecta para el futuro.
¿Y usted qué piensa?
¿Qué significa para usted que Guatapé tenga un nuevo espacio dedicado a San José y a la vida espiritual de la comunidad? Déjenos su opinión en los comentarios.
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