La comunidad de Guatapé continúa viendo cómo se levanta, con esfuerzo, esperanza y mucha fe, uno de los proyectos más queridos por los habitantes: el Templo Morada de San José. La obra ha entrado en una etapa clave con la construcción de las 32 columnas que darán forma y firmeza a este nuevo espacio espiritual.

“El corazón palpita fuerte con este anhelo, porque sentimos que esto se puede hacer realidad”, expresó con emoción el Padre Samuel de Jesús Martínez, párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, quien lidera este gran sueño colectivo.

Columnas con alma y diseño

Las columnas del centro tendrán un diseño especial, diferente a las que van empotradas en las paredes laterales. “Estas columnas van a estar a la vista. Agradezco al señor Carlos Salazar y a sus hijos, que con madeformas han tomado el liderazgo en la hechura de estas formaletas”, explicó el Padre Samuel.

Esta etapa es un reto arquitectónico y económico, pero también una manifestación de la fe que une a la comunidad. Gracias al apoyo de aliados, amigos y feligreses, poco a poco se ha ido avanzando.

Un paso clave: el alcantarillado ya está terminado

Otro de los logros recientes es la culminación de las obras de alcantarillado. “Ya las aguas, los desagües de acá de San José, se canalizan como deben ser”, señaló el párroco, agradeciendo especialmente a un comerciante local y a la empresa de servicios públicos por sus aportes en tubería y materiales.

La comunidad sigue sumando esfuerzos

Para seguir avanzando en la construcción, desde la parroquia se han abierto nuevas formas de recaudar fondos:

  • Rifa de 20 millones de pesos, con dos premios adicionales de 5 millones cada uno. Cada boleta cuesta $20.000 y está disponible en la Casa Cural.
  • Venta de osarios que estarán ubicados dentro del templo, en una cripta especial. “Vamos a hacer una cripta, unos cenizarios. La idea es que San José arrope a nuestros seres queridos, aquí mismo en el templo”, comentó el sacerdote.

La meta es lograr entre 800 y 1.000 osarios, con personas que quieran dejar asegurado un espacio para sus cenizas o las de sus familiares. “Qué bueno dejar en el día de mañana, el día que Dios nos llame a su presencia, algo listo. Simplemente sepulte”, añadió el padre, con una reflexión muy humana y práctica.

Un templo para la fe, la memoria y la comunidad

Más allá de la infraestructura, este proyecto representa un punto de encuentro espiritual y social para la comunidad. “Esto es una delicia, venir acá. En Semana Santa fue maravilloso ver la afluencia de personas. Esto es de todos”, concluyó el párroco.

Con cada ladrillo, cada columna, cada colaboración y oración, el Templo Morada de San José se levanta como símbolo de unidad, fe y futuro para Guatapé. Y como lo dijo el padre Samuel: “Nosotros estamos de paso. La obra queda. Y la fe de esta comunidad se seguirá edificando aquí”.

Por Emisora