Estudiantes, docentes y familias se reunieron en Guatapé para vivir una experiencia de formación musical que puso en el centro las emociones, el trabajo en equipo y la construcción de comunidad.
El Centro de Formación Artística de Guatapé fue escenario de una jornada especial de formación musical en la que la música dejó de ser únicamente una cuestión de instrumentos y técnica para convertirse en una herramienta de encuentro, reflexión y desarrollo humano.
La actividad hizo parte del modelo pedagógico Música con Propósito, una iniciativa de Iberacademy, que llegó al municipio con talleres para estudiantes, espacios de reflexión para docentes y actividades que involucraron también a padres de familia.
Durante toda la jornada, los estudiantes participaron en talleres individuales de acuerdo con su nivel de formación, mientras que los jóvenes con mayor experiencia hicieron parte de actividades enfocadas en el trabajo colectivo. El encuentro terminó con un ensayo conjunto que permitió poner en práctica varias de las estrategias propuestas por el programa.
Una nueva manera de enseñar música
Para Carolina López Gómez, coordinadora de InCrescendo de Iberacademy, uno de los principales objetivos de esta experiencia es ayudar a los formadores a encontrar nuevas herramientas para enseñar música desde una perspectiva más humana.
“Estamos tratando de dejar el mensaje de cómo podemos mejorar, empezando porque primero trabajamos con los formadores de la Escuela del Centro de Formación Artística de Guatapé”.
La representante de Iberacademy explicó que el proceso comienza precisamente con los docentes, porque son ellos quienes tienen un contacto permanente con los niños, jóvenes y demás integrantes de las agrupaciones musicales.
La propuesta busca que la enseñanza no se limite al aprendizaje de un instrumento, sino que contribuya al desarrollo integral de los estudiantes, fortaleciendo aspectos como la convivencia, las emociones, la comunicación y el trabajo en equipo.
Guatapé, una escuela de música con un equipo consolidado
Uno de los aspectos que destacó López Gómez fue el trabajo que viene desarrollando la Escuela de Música de Guatapé y la posibilidad de contar con un equipo amplio de docentes.
Según explicó, esta condición permite generar espacios de trabajo conjunto y construir una visión compartida sobre la formación musical.
“Tenemos muchos profesores, es un equipo grande… y eso es lo que nos permite trabajar en equipo y hacer que todos hablemos el mismo idioma”.
Para Iberacademy, esta articulación es fundamental. La idea es que las herramientas aprendidas durante estas jornadas puedan continuar aplicándose en el día a día, incluso cuando el equipo de acompañamiento no esté permanentemente en el municipio.
En ese sentido, una palabra tomó especial importancia durante el encuentro: corresponsabilidad.
La propuesta plantea que la formación musical no depende únicamente del profesor. Estudiantes, familias y directivos también tienen un papel fundamental para que las escuelas de música puedan convertirse en espacios de crecimiento personal y colectivo.
Las familias también hacen parte de la música
La jornada tuvo un componente que llamó especialmente la atención: la participación de los padres de familia.
Iberacademy llevó a Guatapé un equipo interdisciplinario que incluyó profesionales de diferentes áreas. Entre ellos estuvo una profesional psicosocial encargada de trabajar con las familias a través del proyecto denominado Red de Familias.
También participaron docentes especializados en bronces, maderas, percusión y coro, además de otros integrantes del equipo de acompañamiento.
El propósito es que las familias comprendan que el proceso musical de los niños y jóvenes también necesita de su acompañamiento.
“Las familias son parte fundamental y significativa del desarrollo de aprendizaje de los chicos”, señaló Carolina López Gómez.
La experiencia incluso sorprendió a algunos de los participantes. Judy Cuervo, madre de familia, contó que inicialmente pensó que se trataba de un taller más relacionado con la música, pero terminó participando directamente junto a los estudiantes.
“Pensamos que era un simple taller que venía incluida la música… pero al último nos sorprendieron de que íbamos a cantar y a estar con ellos”.
La madre de familia reconoció que la actividad estuvo acompañada de nervios, pero también de mucha emoción y alegría.
Música para todos
Uno de los mensajes centrales de la jornada fue que una escuela de música no está conformada solamente por quienes suben al escenario a tocar.
Para Iberacademy, la comunidad musical también incluye a quienes enseñan, quienes aprenden, las familias y los directivos.
“La escuela de música es una comunidad que se comprende por formadores, estudiantes, los padres de familia e incluso los directivos”.
Esta mirada busca cambiar la percepción tradicional de la formación musical y entenderla como un proceso colectivo en el que cada persona puede aportar.
Por eso, el mensaje de Música con Propósito va más allá de aprender a interpretar correctamente una melodía: se trata también de aprender a escuchar al otro, compartir, reconocer las emociones y construir vínculos.
En Crescendo fortalece escuelas de música en Antioquia
La jornada realizada en Guatapé hace parte de InCrescendo, programa de Iberacademy que brinda acompañamiento pedagógico y artístico a escuelas de música de diferentes municipios.
La organización viene desarrollando este trabajo en Antioquia desde 2020, con una apuesta que combina la formación musical con el desarrollo de habilidades humanas, el trabajo colaborativo y la construcción de comunidad.
La jornada en Guatapé correspondió a una de las experiencias que Iberacademy viene desarrollando durante este año en diferentes municipios.
Más que una capacitación, el encuentro permitió que estudiantes, profesores y familias compartieran un mismo espacio y descubrieran nuevas formas de relacionarse a través de la música.
La música como lenguaje para construir comunidad
La experiencia dejó una reflexión importante para Guatapé: formar músicos también significa formar personas.
Cuando un estudiante aprende a escuchar a sus compañeros, cuando una familia se involucra en su proceso, cuando los docentes comparten herramientas y cuando todos trabajan por un objetivo común, la música adquiere un significado que va mucho más allá de las notas musicales.
Con Música con Propósito, Guatapé vivió una jornada en la que los instrumentos fueron solo una parte de la historia. El verdadero protagonista fue el encuentro entre las personas y la posibilidad de seguir construyendo comunidad desde el arte.
¿Crees que la música puede ayudar a fortalecer la unión y el desarrollo de una comunidad como Guatapé? Déjanos tu opinión en los comentarios.
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