Guatapé fue el punto de encuentro para que líderes, jóvenes, docentes y organizaciones del Oriente Antioqueño reflexionaran sobre la convivencia, la reconciliación y el compromiso de construir paz desde los territorios.
El pasado viernes 11 de septiembre, el municipio de Guatapé acogió el 37.º Foro por la Paz, Zona Embalses, un espacio de encuentro que reunió a cerca de 115 líderes y lideresas de diferentes municipios del Oriente Antioqueño. La jornada, desarrollada bajo el lema “La paz nos llama, nos mueve y nos une”, invitó a reconocer las experiencias de las comunidades y a construir propuestas para fortalecer la convivencia y la reconciliación.
El encuentro tuvo lugar en la Institución Educativa Nuestra Señora del Pilar y fue convocado por la Diócesis de Sonsón-Rionegro, la Pastoral Social, la Corporación Vida, Justicia y Paz, en articulación con el Pacto por la Construcción de Paz Territorial en el Oriente Antioqueño. También contó con el acompañamiento de la Gobernación de Antioquia, EPM y otros aliados territoriales.
Un espacio para escuchar y construir juntos
El Foro por la Paz hace parte de la Semana por la Paz, una iniciativa que promueve la reflexión y la participación ciudadana alrededor de la construcción de paz. En esta edición, las actividades se desarrollaron de manera simultánea en diferentes zonas del Oriente Antioqueño: Embalses, Bosques, Páramo y Altiplano.
En Guatapé participaron consejeros de paz, representantes de juventud, integrantes de mesas de víctimas, sacerdotes, agentes de pastoral, miembros de la comunidad educativa y personas en proceso de reincorporación. La Misión de Verificación de las Naciones Unidas también hizo presencia en este espacio de diálogo.
Durante la jornada se realizó una instalación oficial, una oración ecuménica por la paz y una apertura cultural a cargo del grupo de danza Son del Zócalo. Posteriormente, los asistentes participaron en un conversatorio y en un trabajo por estaciones para profundizar en diferentes temas relacionados con la vida comunitaria.
Entre los asuntos abordados estuvieron la familia y la salud mental, el cuidado de la casa común, los derechos humanos y la comunicación no violenta. Estas reflexiones permitieron identificar preocupaciones del territorio y compartir experiencias que pueden servir de ejemplo para otras comunidades.
La paz también se construye desde lo cotidiano
Uno de los mensajes centrales del foro fue que la paz no depende únicamente de las instituciones o de los grandes acuerdos, sino también de las acciones que cada persona realiza en su familia, su comunidad y su entorno.
Cata Rendón, representante del Consejo Consultivo de Mujeres y del Consejo de Paz del municipio de El Peñol, destacó la importancia de continuar llevando estos aprendizajes a diferentes espacios:
“Debemos de seguir replicando lo que es la paz, seguir sensibilizando y generando esa pedagogía en todos los entornos que más podamos en la construcción de paz territorial”.
Desde la mirada de los jóvenes, el encuentro también representó una oportunidad para escuchar otras voces y ampliar las perspectivas sobre la convivencia. Lunate Ortuva González, representante de la Plataforma Municipal de Juventud, resaltó el valor de que distintas entidades se unan por una causa común.
“Aprendí mucho de cómo construimos la paz en comunidad”, expresó la joven, quien destacó las experiencias y los puntos de vista compartidos durante la jornada.
La comunidad educativa, protagonista de la reflexión
La realización del foro en la Institución Educativa Nuestra Señora del Pilar permitió vincular a estudiantes, docentes y orientadores a una conversación que busca trascender las aulas y llegar a los diferentes espacios de la vida cotidiana.
Gladys Osorio Orozco, docente y orientadora de la institución, señaló que el encuentro le permitió reconocer el interés de muchas personas por aportar a la construcción de paz.
“Seguimos en la tarea de cómo cada persona que participó en el foro puede aportar a esa construcción de paz, desde su espacio, desde su familia, desde su entorno”.
Por su parte, William Londoño, profesor de la institución, destacó la importancia de que estos espacios continúen realizándose en Guatapé y planteó la necesidad de fortalecer la cátedra de paz y las prácticas cotidianas de sana convivencia.
La estudiante Daniela Gudelo también compartió una reflexión sobre el significado de la paz, entendida no solamente como una palabra, sino como un compromiso que incluye el cuidado personal, el respeto por los demás, la dignidad, la igualdad y la protección del entorno.
Un llamado a fortalecer la paz territorial
El foro dejó como resultado un llamado a conectar las reflexiones de las diferentes zonas del Oriente Antioqueño y convertirlas en rutas de trabajo para las organizaciones sociales, las comunidades y las instituciones públicas.
Juan Camilo Quiraldo Montoya, profesional de articulación territorial de la Corporación Pro de Paz, explicó que estos encuentros permiten reconocer las situaciones que requieren atención, compartir experiencias positivas y fortalecer iniciativas que puedan replicarse en otros territorios.
También resaltó la importancia de mantener la unidad y continuar caminando juntos para que las necesidades y propuestas de las comunidades hagan parte de las agendas de paz territorial.
La directora de la Red de Víctimas Sobrevivientes y representante del Consejo Departamental de Paz de Antioquia, María Alejandra Hernández, insistió en que las acciones de paz deben replicarse en los territorios y que las agendas deben construirse de manera colectiva, desde una perspectiva restaurativa.
La paz nos llama, nos mueve y nos une
El 37.º Foro por la Paz dejó una invitación a no limitar la construcción de paz a una jornada o a una fecha especial. La apuesta es que las conversaciones, los aprendizajes y los compromisos asumidos se conviertan en acciones que permanezcan durante todo el año.
La Corporación Pro de Paz destacó el desafío de conectar los procesos de los diferentes foros y dar continuidad a las reflexiones para evaluar, en futuros encuentros, las lecciones aprendidas y los avances de las comunidades.
Desde Guatapé, el mensaje es claro: la paz se construye entre todos y desde los territorios. Cada gesto de respeto, cada conversación y cada iniciativa que promueva la solidaridad puede convertirse en un aporte a una región más incluyente y comprometida con la convivencia.
¿Qué acciones considera que podemos realizar desde nuestras familias y comunidades para fortalecer la paz en Guatapé y el Oriente Antioqueño?
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