Una vez más, Guatapé demuestra que cuando la comunidad se une, los sueños se hacen realidad. Este viernes, las calles del municipio se llenaron de energía, alegría y esperanza con la primera Marcha del Adobe, una actividad organizada por la institución educativa local y la parroquia nuestra señora del Carmen, con el fin de apoyar la construcción del nuevo templo.
Desde muy temprano, estudiantes, docentes y padres de familia salieron del colegio con un propósito claro: llevar, literalmente al hombro, los adobes que ayudarán a levantar las paredes del nuevo templo parroquial. El recorrido inició en la institución educativa y finalizó en el terreno del proyecto, donde se vivió un emotivo momento de oración, avivamiento y bendición.
“Definitivamente llena las expectativas. Qué alegría. La respuesta mejor de lo que habíamos considerado”, expresó con emoción el padre Samuel Martínez, párroco de Guatapé. “Tenemos al señor rector al frente de esta actividad, el grupo de profesores y prácticamente el colegio completo, llevando adobe para edificar el templo de San José”.
La comunidad educativa participó con entusiasmo y compromiso. Algunos llevaron los adobes en sus manos, otros se sumaron comprándolos previamente en las ferreterías del municipio. El padre Samuel explicó que, de los 18.000 adobes necesarios para levantar la estructura del templo, ya hay 4.000 asegurados, gracias al aporte de muchas personas de buen corazón.
“Vemos niños, niñas con adobes, familias también que llegan con su adobe o los que ya lo han comprado y simplemente tienen su ficho para reclamarlo. Sencillamente la comunidad estudiantil y familiar se volcó hoy”, comentó el párroco.
El rector de la institución educativa, Alexander Giraldo, también compartió su orgullo por la participación de los estudiantes:
“Esto era voluntario. El chico que no quería participar se quedaba en el colegio, pero la cantidad de jóvenes que tenemos voluntariamente acá es impresionante. Los estudiantes participaron con gran respaldo en esta actividad”.
Durante el recorrido, se vivieron momentos llenos de humanidad. Niños y jóvenes cargando bloques, charlando entre ellos, y compartiendo la experiencia de construir, juntos, algo que quedará para la historia del pueblo.
“Mire esa niña ahí con ese adobe, luchando y chapaleando. Qué bueno, qué bueno nuestros jóvenes. Así sudaban nuestros abuelos cuando tenían que construir”, comentó el rector, conmovido por la escena.
La invitación sigue abierta para quienes deseen sumarse a esta obra. Si alguien no pudo estar presente en la marcha, puede dirigirse a cualquier ferretería del municipio, comprar sus adobes y entregar el comprobante para que sea incluido en el conteo total.
“Los esperamos en San José, o simplemente diríjase a las ferreterías del municipio, haga el pago de los adobes, nos entregan el ficho y nosotros nos encargamos de recogerlos”, explicó el padre Samuel.
La Marcha del Adobe no solo es una iniciativa para construir un templo, sino una oportunidad para fortalecer los lazos como comunidad, como pueblo y como hermanos. Porque como lo dijeron durante el evento: desde el poquito, también se puede construir una sociedad más solidaria.

