Por primera vez, los niños y niñas de la modalidad familiar del CDI Caritas Alegres que viven en las veredas participan directamente en las estrategias de tránsito armónico. La iniciativa busca facilitar su adaptación al grado transición mediante encuentros con docentes, recorridos escolares y actividades pedagógicas junto a sus familias.

Los niños y niñas de la zona rural de Guatapé se preparan para iniciar una nueva etapa en su proceso educativo. Desde el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Caritas Alegres se viene desarrollando una estrategia de tránsito armónico que busca acompañar a los menores de la modalidad familiar en su paso de la educación inicial a la educación formal.

La iniciativa, liderada por el Programa de Educación Inicial en el Hogar, contempla actividades de familiarización con los espacios escolares, acercamientos a los futuros docentes y experiencias pedagógicas que permitan a los niños y sus familias reconocer el entorno al que llegarán el próximo año.

Este proceso representa un avance para la atención integral a la primera infancia en el municipio, pues por primera vez se incluye de manera directa a los niños y niñas de la modalidad familiar de la zona rural en estas estrategias, que anteriormente se desarrollaban principalmente con la población urbana.

«Conociendo mi escuela»: una experiencia para acercar a los niños al entorno escolar

Una de las actividades centrales de esta estrategia se denomina Conociendo mi escuela. De acuerdo con Liliana Henao, coordinadora del Programa de Educación Inicial en el Hogar del CDI Caritas Alegres, la experiencia comenzó semanas antes del encuentro presencial, con una actividad diseñada para despertar la curiosidad y la expectativa de los niños frente a su nueva etapa.

A través de un personaje mágico, los menores recibieron una carta de invitación enviada por sus futuros docentes de transición. En ella, los profesores les expresaban que los estaban esperando y los invitaban a conocer la escuela.

La intención fue generar un primer vínculo afectivo con el entorno escolar, de manera que dejara de ser un lugar desconocido y comenzara a convertirse en un espacio cercano y acogedor.

Durante el encuentro, las agentes educativas de la modalidad familiar realizaron la entrega pedagógica de los niños y niñas a sus nuevos docentes. Posteriormente, los profesores prepararon recorridos por las instituciones para que los menores conocieran los diferentes espacios, identificaran los escenarios donde desarrollarán sus actividades y tuvieran un primer acercamiento a sus futuros compañeros.

Las familias también fueron invitadas a participar, reconociendo que su presencia y acompañamiento son fundamentales para que los niños vivan este cambio con confianza y tranquilidad.

Una estrategia que reconoce las particularidades de la ruralidad

La inclusión de los niños y niñas rurales responde a la necesidad de construir procesos educativos que tengan en cuenta las características de cada territorio y las experiencias de las familias.

Liliana Henao explicó que esta iniciativa no busca establecer diferencias entre los niños de la zona urbana y rural, sino garantizar que todos tengan las mismas oportunidades, reconociendo que crecen y aprenden en contextos distintos.

Algunos niños viven a distancias considerables de las instituciones educativas, tienen dinámicas familiares y comunitarias particulares o desarrollan experiencias de aprendizaje estrechamente relacionadas con su entorno y su territorio.

Por esta razón, desde la modalidad familiar se consideró importante diseñar un acompañamiento que se acercara a las realidades de las veredas y permitiera preparar a los menores para su llegada a la escuela, teniendo en cuenta sus necesidades y posibilidades.

Docentes y agentes educativas construyen juntos la transición

Otro de los avances destacados durante 2026 fue la realización del primer encuentro de intercambio de saberes entre docentes de las instituciones educativas rurales y agentes educativas de la modalidad familiar.

Este espacio permitió que ambos equipos conocieran sus metodologías, expectativas y procesos pedagógicos, con el propósito de construir conjuntamente el acompañamiento que recibirán los niños y niñas durante su transición.

La coordinadora destacó que el proceso va más allá de entregar un informe pedagógico sobre cada menor. Se trata de generar una articulación entre quienes han acompañado su educación inicial y quienes estarán a cargo de su formación en el grado transición.

Esta colaboración permite reconocer las experiencias de aprendizaje de cada niño, sus contextos familiares y las particularidades de su territorio, para favorecer una adaptación más cercana a sus realidades.

Las familias, protagonistas del tránsito armónico

Desde el CDI Caritas Alegres se resaltó que el paso de la educación inicial a la educación formal no consiste únicamente en cambiar de institución o de escenario educativo. También implica conocer nuevas personas, asumir otras rutinas y adaptarse a experiencias diferentes.

Por ello, el acompañamiento familiar es esencial para que los niños y niñas puedan vivir esta etapa de manera segura y positiva.

La coordinación del programa agradeció a la Subsecretaría de Educación por respaldar la iniciativa, así como a los docentes de las instituciones rurales, las agentes educativas y las familias que participaron en las actividades.

Con esta estrategia, Guatapé avanza en la construcción de oportunidades más equitativas para la primera infancia, reconociendo que cada niño tiene una historia, una familia y un territorio que deben ser tenidos en cuenta en su proceso educativo.

El propósito es que la llegada al grado transición no sea un cambio abrupto, sino una experiencia de confianza, entusiasmo y descubrimiento. Porque una transición acompañada desde el comienzo puede convertirse en una base importante para el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños y niñas.


Conocer la escuela antes de llegar a ella, descubrir sus espacios y encontrarse con los docentes que los acompañarán: así se preparan los niños y niñas de la zona rural de Guatapé para iniciar el grado transición.

Por primera vez, la modalidad familiar del CDI Caritas Alegres participa directamente en las estrategias de tránsito armónico. Una apuesta por una educación más cercana, incluyente y conectada con las realidades del territorio.

Por Emisora

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