En el auditorio de la Institución Educativa Nuestra Señora del Pilar, un grupo de estudiantes de los grados noveno, décimo y once participa por tercera vez en un taller de elaboración de zócalos que busca mantener viva la tradición cultural de Guatapé. Una actividad que no solo forma nuevas manos, sino que también siembra amor por el patrimonio local.
El docente de Artes Plásticas, Andrés Julián Higuita, explica que esta edición tiene un valor especial porque se desarrolla directamente en los espacios del auditorio, un entorno donde los estudiantes conviven cada día y donde ahora aprenden a crear desde cero uno de los símbolos más representativos del municipio.
“Estamos realizando una intervención acá en los espacios del Auditorio. El proceso abarca la elaboración desde cero del zócalo”, señala el docente.
Un proceso para aprender, crear y apropiarse del territorio
Los participantes, entre nueve y diez jóvenes, trabajan paso a paso la construcción de un zócalo: desde la media caña hasta la cenefa y la figura final. Las temáticas usadas se inspiran en actividades del colegio como el festival coreográfico o el festival de teatro, permitiendo que el arte refleje la vida cotidiana escolar.
El artista zocalero Nígdan Suárez, quien acompaña este proceso formativo, resalta que el taller no solo enseña técnica, sino que conecta a los jóvenes con su herencia cultural:
“Estamos enseñándole a jóvenes del colegio a hacer zócalos, aprovechando los espacios y aprovechándolos a ellos para generarles este nuevo conocimiento. Para ellos es algo nuevo, aunque hayan convivido con él”.
Esta tercera edición busca ofrecer una experiencia más completa, entregando a los estudiantes herramientas adicionales que les permitan comprender el valor artístico y patrimonial del oficio.
Sembrar una semilla para el futuro
El propósito del taller va más allá de la creación. La meta es garantizar continuidad y sembrar raíces profundas en las nuevas generaciones. Según los facilitadores, mantener viva la tradición es vital para que no dependa solo de quienes llevan toda la vida ejerciéndola.
“La idea es sembrar una semillita… que no se pierda esta tradición del zocalero”, afirman los organizadores.
Incluso si los estudiantes no se dedican profesionalmente a este oficio, conocer el proceso les permite valorar la historia y, quizá, enseñar a sus hijos o nietos. Un legado que se multiplica.
La voz de los jóvenes
El estudiante Samuel Esteben Trujillo comparte lo que ha significado para él este aprendizaje:
“Me parece muy importante como guatapense aprender una de las cosas más importantes que tiene el pueblo. Saber cómo se hace, la historia… y me pareció muy bacano el proceso”.
Para Samuel y sus compañeros, el taller no solo ha sido entretenido: también les ha permitido entender la importancia de los zócalos como elementos que cuentan la historia de Guatapé a través del color, los símbolos y las tradiciones.
Identidad que se mantiene viva
En Guatapé, los zócalos no son solo decoraciones: son narraciones silenciosas que hablan de la vida, la cultura y el espíritu del pueblo. Al involucrar a los jóvenes en su elaboración, se fortalece la identidad local y se garantiza que esta expresión artística continúe viva y dinámica.
¿Y tú?
¿Te gustaría aprender a hacer un zócalo y ser parte de la conservación de esta tradición tan especial para Guatapé?
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