Una visita para conocer el patrimonio desde la experiencia

Aunque el Peñón de Guatapé hace parte del paisaje cotidiano del municipio y es uno de sus principales atractivos turísticos, no todos sus habitantes han tenido la oportunidad de subirlo y conocer de cerca su historia. Para cambiar esa realidad, la Asociación de Guías Locales de Guatapé desarrolla, por tercer año consecutivo, un proyecto educativo que lleva a los estudiantes a descubrir su territorio más allá de los salones de clase.

La iniciativa se realiza en alianza con la Administración Municipal, el Centro Turístico La Piedra y la Policía de Turismo. Su propósito es acercar a los niños y jóvenes a la historia local, despertar su curiosidad y promover el sentido de pertenencia por los lugares que representan la identidad del municipio.

Beatriz Giraldo, integrante de la Asociación de Guías Locales, explica que el proyecto nació de la preocupación por la manera en que las nuevas generaciones conocen su entorno.

«Nos preocupamos por el tema del sentido de pertenencia y cómo podemos impactar en diferentes grupos del municipio para fortalecer la cultura y el patrimonio», cuenta.

La experiencia comenzó hace tres años con recorridos por las calles del pueblo. En la segunda edición, los estudiantes navegaron en planchón por el embalse y, para este año, la actividad tiene como protagonista al Peñón de Guatapé.

¿Cómo son las visitas al Peñón de Guatapé?

Las jornadas comenzaron a mediados de septiembre y están dirigidas a estudiantes desde cuarto de primaria hasta undécimo grado. Para los grupos de menor edad se desarrollan talleres sobre el Peñón, teniendo en cuenta las recomendaciones de seguridad y los riesgos asociados al ascenso.

Durante las visitas, los guías recogen a los estudiantes en la institución educativa y los trasladan en chiva hasta el Centro Turístico La Piedra. Allí reciben una bienvenida y conocen el papel de las instituciones y los actores que hacen posible la actividad turística en Guatapé.

La jornada dura aproximadamente tres horas e incluye una explicación sobre la formación geológica del Peñón, su historia y los relatos relacionados con los antiguos habitantes de la región. Los estudiantes también reciben recomendaciones para realizar el ascenso, observan el paisaje desde la cima y conversan sobre las transformaciones que ha experimentado el territorio.

Al terminar el recorrido, los participantes regresan a la base, comparten sus impresiones y reciben un refrigerio antes de volver al colegio.

Para Giraldo, el aprendizaje va más allá de conocer un atractivo turístico. La intención es que los niños comprendan cómo comportarse en estos espacios y reconozcan el trabajo de quienes reciben a los visitantes.

«La idea también es mostrarles todas las instituciones y grupos que hacen posible el turismo», señala la guía.

Los niños también ayudan a decidir qué quieren conocer

Una de las particularidades del proyecto es que sus próximas actividades se definen, en buena medida, a partir de las preguntas y experiencias de los propios estudiantes.

Durante los primeros recorridos, los guías descubrieron que algunos niños hablaban constantemente del embalse, pero nunca habían navegado en un planchón. Esa inquietud dio origen a la segunda edición. Después, las preguntas recogidas durante las salidas señalaron al Peñón como uno de los lugares que más interés despertaba.

«Dentro de la ejecución del proyecto descubrimos que los mismos niños nos indican qué les falta», explica Beatriz Giraldo.

La asociación también recoge información a partir de preguntas preparadas para las visitas. Esas respuestas permiten identificar los temas que más llaman la atención de los estudiantes y orientar las siguientes propuestas pedagógicas.

De esta manera, el programa se construye a partir de las necesidades que encuentran los guías en el contacto directo con la comunidad.

Entre la ciencia y las leyendas del Peñón

Durante el ascenso, una de las preguntas que más se repite es de dónde viene el Peñón de Guatapé. La conversación permite explicar su formación geológica y, al mismo tiempo, escuchar las historias que los niños conocen por sus familias.

Entre los relatos que aparecen están las leyendas populares relacionadas con el hacha del diablo y San Pedro. Estas conversaciones abren un espacio para comparar las explicaciones científicas con las tradiciones orales que se han transmitido de generación en generación.

«Se vuelve también un intercambio de cómo les cuentan a ellos en la casa, si hablan del tema en la casa o si ellos mismos les preguntan a sus padres», relata Giraldo.

Los encuentros también incluyen conversaciones sobre los pueblos indígenas que habitaron la región y las posibles prácticas culturales y rituales asociadas al territorio.

Para los guías, cada grupo representa una experiencia diferente. Algunos estudiantes ya conocen datos sobre la formación de la roca; otros llegan con preguntas que dan lugar a nuevas conversaciones. Esa diversidad obliga a adaptar las explicaciones a la edad y los conocimientos de cada participante.

Una experiencia que también prepara a los guías locales

El trabajo con los estudiantes supone un aprendizaje para ambas partes. Los guías deben transformar información histórica y geológica en explicaciones sencillas, interesantes y apropiadas para el público infantil.

«Es un reto para nosotros idearnos la forma de crear un guion que se adapte a los conocimientos de los niños», afirma Beatriz Giraldo.

Según explica, esta experiencia también les permite prepararse para atender distintos públicos, entre ellos familias y grupos escolares que visitan Guatapé.

La labor de la asociación se extiende a otros sectores de la comunidad. También desarrolla actividades con adultos mayores del Centro Día, donde las conversaciones adquieren un carácter más testimonial y permiten recuperar recuerdos y experiencias relacionados con el municipio.

Además, participa en celebraciones y eventos locales para conversar sobre la historia del pueblo, sus zócalos, sus paisajes y los cambios que ha vivido el territorio.

El reto de conservar la historia de Guatapé

Para la Asociación de Guías Locales, conocer el Peñón es una oportunidad para que los habitantes reconozcan su patrimonio y participen en las conversaciones sobre el futuro del municipio.

La propuesta parte de una idea sencilla: para cuidar lo propio, primero hay que conocerlo. Esto implica observar los cambios del territorio, preguntar por su historia y mantener vivas las tradiciones que forman parte de la memoria colectiva.

Giraldo invita a la comunidad a conservar esa curiosidad por lo que ocurre en Guatapé y a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones.

«Lo importante es mantener la narrativa aquí adentro, que nosotros seamos los que presentemos a Guatapé», expresa.

Con este proyecto, los estudiantes tienen la oportunidad de mirar con otros ojos uno de los lugares más representativos de su municipio. El Peñón deja de ser solamente una imagen habitual del paisaje para convertirse en un espacio de aprendizaje, encuentro y reconocimiento de la historia local.

¿Ya has subido al Peñón de Guatapé o qué historia recuerdas de este lugar? Cuéntanos en los comentarios y comparte este artículo en tus redes sociales para que más personas conozcan las iniciativas que acercan a las nuevas generaciones al patrimonio de Guatapé.

Por Emisora

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