Claudia Patricia Parra, una artista guatapense que hoy vive en Alemania, encontró en el arte una forma de resistir, sanar y acompañar a otras mujeres latinoamericanas que han migrado en busca de mejores oportunidades, pero que muchas veces terminan enfrentándose a escenarios de violencia y discriminación.
Su voz, junto a la de las colombianas Paola Tamayo y Joana Gómez, dio vida a Empowerment Lab, un proyecto que desde julio reúne arte, conversación, sanación y lucha social en un mismo espacio seguro.
“La violencia de género es un problema mundial y omnipresente”, explica Claudia al hablar del origen del proyecto. “Las mujeres y las personas que no se ajustan a los roles tradicionales sufrimos menosprecio, discriminación e incluso violencia”. Desde esa realidad, surge la idea de crear un lugar donde las historias no se silencien y donde el arte sirva como puente para transformar experiencias difíciles.
Un espacio para sanar, resistir y crear comunidad
En Alemania, especialmente en ciudades como Stuttgart, se cruzan los caminos de cientos de mujeres latinoamericanas que cargan consigo historias de migración, lucha y resiliencia. Claudia destaca que este proyecto nació para ellas:
“Las personas afectadas necesitan espacios para procesar sus experiencias, intercambiar ideas y oponerse a sistemas impuestos”. Por eso, el laboratorio se convirtió en un lugar de acompañamiento artístico y emocional, con talleres que permiten liberar emociones, compartir vivencias y construir redes de apoyo.
El feminismo, entendidos por las creadoras como una postura política en defensa de la igualdad, fue la base conceptual del proyecto. “El empoderamiento es la clave para el cambio social”, dice Claudia, convencida de que fortalecer la autoconfianza de las mujeres abre caminos hacia nuevas formas de libertad.
Tres creadoras colombianas unidas por el arte y la lucha social
El corazón de este proyecto está formado por tres mujeres colombianas con trayectorias artísticas y sociales sólidas:
Paola Tamayo
Cineasta y educadora en cultura y medios. Su obra ha explorado temas como la minería del carbón en Colombia y la violencia contra las mujeres. En 2025 publicará un libro fotográfico sobre la resistencia espiritual de las mujeres indígenas wayuu.
Johana Gómez
Artista de Bogotá, especialista en nuevos medios, teoría del arte, performance, escenografía y vestuario. Cofundadora de la Fucsia Colectiva, su trabajo aborda el feminicidio y el papel social de la mujer desde las artes escénicas y visuales.
Claudia Parra
Artista guatapense que ha encontrado en Alemania un espacio para crecer, aprender y, sobre todo, acompañar a otras mujeres migrantes. “No se trata solo de nostalgia por regresar, sino de volver —o quedarse— con experiencias que hagan eco en el mundo”, comenta.
Arte para transformar realidades
A nivel global, las cifras siguen siendo alarmantes: según la OMS y ONU Mujeres, 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas en 2024 por su pareja o un familiar cercano, y una de cada tres mujeres ha sufrido violencia sexual. En ese contexto, Empowerment Lab no solo acompaña, sino que visibiliza, denuncia y propone nuevas formas de resistencia.
“Hablar de migración es hablar también de sanación, de transformar experiencias dolorosas en arte, en fuerza y en esperanza”, señala Claudia. Para ella, generar espacios seguros para las mujeres migrantes es fundamental para iniciar procesos de cambio social.
Este proyecto es una prueba de que el arte puede convertirse en un refugio, en una herramienta de lucha y en un camino para reconectar con la identidad y con las demás.
¿Y tú qué piensas?
¿Crees que el arte puede ser una herramienta poderosa para sanar y transformar realidades como las que viven tantas mujeres migrantes? Te invitamos a compartir tu opinión en los comentarios.
Si esta historia te inspiró, ¡compártela en tus redes sociales! Así ayudas a que más personas conozcan el trabajo de estas mujeres y apoyen iniciativas como Empowerment Lab.