La tragedia que marcó a Guatapé sigue dejando preguntas sobre la seguridad en el embalse
Este 25 de junio se conmemoran nueve años de uno de los hechos más dolorosos en la historia reciente de Guatapé: el naufragio de la embarcación El Almirante, una tragedia que dejó decenas de víctimas y puso a prueba la capacidad de respuesta de los organismos de socorro y las autoridades del municipio.
A casi una década de aquel suceso, los protagonistas de la emergencia recuerdan lo ocurrido y reflexionan sobre los avances logrados en materia de atención de desastres, así como los desafíos que continúan presentes en el embalse Peñol-Guatapé.
Una emergencia para la que nadie estaba preparado
Arnovis Daza, quien participó activamente en las labores de rescate y búsqueda junto al Cuerpo de Bomberos, recordó que la emergencia comenzó la tarde de aquel domingo cuando se recibió el llamado de alerta por parte de la Policía Fluvial y de quienes se encontraban en el embalse.
“Empezamos a avisarle a todos los cuerpos de bomberos para que nos apoyaran en esta emergencia, ya que era un barco demasiado grande en ese entonces”, relató.
Las labores de búsqueda se extendieron durante más de una semana debido a que varias personas permanecían desaparecidas. Bomberos de diferentes municipios del Oriente Antioqueño y de otras regiones se unieron a los operativos para localizar a las víctimas.
“La búsqueda siempre fue muy ardua y muy intensa porque quedaron personas perdidas y había que buscarlas”, recordó Daza.
De la tragedia surgieron importantes mejoras
Para el actual comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Guatapé, Juan Camilo, el naufragio evidenció las limitaciones que existían en ese momento para atender una emergencia de semejante magnitud.
“No estábamos preparados para atender este tipo de situaciones en nuestro municipio. Fue algo que nos cogió desprevenidos porque no teníamos esa capacidad de respuesta”, afirmó.
Sin embargo, la experiencia permitió gestionar importantes recursos para fortalecer la capacidad operativa de los organismos de socorro. Entre los logros alcanzados se destacan la certificación de buzos especializados y la adquisición de equipos completos de buceo para responder a emergencias acuáticas.
“A raíz de esto logramos obtener cuatro equipos completos de buceo con sus respectivos tanques, reguladores, trajes, botines y aletas”, explicó el comandante.
Crece la preocupación por el aumento de embarcaciones
Aunque las capacidades de respuesta han mejorado, las autoridades municipales advierten que existen nuevas preocupaciones relacionadas con la seguridad en el embalse.
Según la Administración Municipal, actualmente el Malecón San Juan del Puerto concentra 325 embarcaciones habilitadas en un espacio que consideran insuficiente para la operación segura de todas ellas.
“El malecón está desbordado y por eso obviamente nosotros como administración estamos preocupados por esta situación”, señalaron desde la Alcaldía.
Ante este panorama, el municipio elevó un informe ante la Procuraduría General de la Nación, el Ministerio de Transporte, la Superintendencia de Transporte y la Policía Nacional, solicitando una mayor articulación institucional para fortalecer los controles en el embalse.
Autoridades piden mayor presencia del Gobierno Nacional
Uno de los principales reclamos de la Administración Municipal es la limitada capacidad operativa para ejercer vigilancia permanente en el espejo de agua.
“Solamente contamos con un inspector fluvial y un policía fluvial para el embalse Peñol-Guatapé. Nos sentimos realmente solos”, manifestaron.
Además, recalcan que el municipio no tiene facultades para imponer sanciones económicas o cerrar empresas de transporte fluvial que incumplan las normas, competencias que corresponden a entidades nacionales.
Por ello, las autoridades hicieron un llamado al Gobierno Nacional para que fortalezca su presencia en el territorio y acompañe las acciones de control y regulación.
El mensaje para turistas y visitantes
Las autoridades también aprovecharon la conmemoración para recordar la importancia de navegar de manera segura.
La recomendación es utilizar siempre el chaleco salvavidas, verificar que las embarcaciones estén debidamente autorizadas y contratar únicamente servicios legales y habilitados para operar en el embalse.
Nueve años después de la tragedia de El Almirante, Guatapé ha fortalecido su capacidad de respuesta ante emergencias, pero el debate sobre la seguridad, el control de las embarcaciones y la presencia de las autoridades nacionales sigue abierto.
¿Cree usted que actualmente existen suficientes controles para garantizar la seguridad de quienes navegan en el embalse Peñol-Guatapé? Déjenos su opinión en los comentarios.
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