Por: Leslie Quintana

«La muerte es un misterio y el entierro, un secreto* Stephen King.

Sin duda, existen manifestaciones del más allá que, aunque nos cueste trabajo aceptadas, las hay. No se hallan explicaciones a ciencia cierta a esas exposiciones de espectros, sombras, voces y sonidos que hacen que se nos erice la piel. Muchos han logrado constatar que hay otra dimensión que comunica la vida terrenal con la espiritual, y este reportaje es muestra de ello

El cementerio Nuestra Señora del Carmen de Guatapé fue fundado en 1811 por Francisco Giraldo Jiménez, y se encuentra anexo en el acta de fundación del pueblo. Está ubicado en el barrio Villas del Pinar, a la orilla del embalse. Antiguamente, en el recinto enterraban a los fallecidos en el suelo, pero con el tiempo surgieron cambios por los sacerdotes de turno y se fueron pasando a los osarios ubicados en la parte derecha. Su jardín es organizado con constancia para mantener un decoro que permita a las visitas sentirse en un lagar liviano y descansado, con el fin de descartar asomos de turbación.

Los últimos restos que permanecen en el suelo son los de un amigo muy cercano del antiguo padre Modesto y su familia, que murió y fue enterrado en 1999 y del cual el sepulturero y la comunidad tienen poca información. En aquel lugar nuestro descanso será eterno y bien cuidado por guardianes como Darío Jaraba quien desde hace ocho años relevó a su viejo amigo Julio, el sepulturero.

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Cuando él trabajaba allí me gustaba hacerle muchas bromas, y una vez me dijo que cuando se muriera me iba a pegar un susto, y así fue: un día me empezó tirar las herramientas de trabajo y me tocó ir hasta la tumba de él y decirle: «no me moleste con las herramientas de trabajo, viejo guevón”.

Darío no teme a las manifestaciones paranormales, aunque no niega que en algunas ocasiones ha tenido gran asombro ante los alcances de los seres del más allá, Este hombre ya está acostumbrado a cantidades de sonidos, sombras y susurros, pero no todo es escalofriante.

«Un día como cualquiera estaba cumpliendo con mis deberes y debí pasar en varias ocasiones cerca de un arbolito de hojas amarillas. Sentía un olor dulce, envolvente y agradable. Captó tanto mi atención, que me vi obligado a preguntarle al padre a qué se debía tal situación, y me dijo que era la Virgen del Carmen, que le rezara un Padrenuestro. No volví a percibir ese dulce aroma».

Darío desde muy joven ha tenido una relación cercana a la parroquia y al cementerio, y hasta ahora con sus 40 años de edad se ha tomado muy en serio su trabajo: debe cumplir la misión de hacer que el panteón siempre esté de manera presentable, y que se respete ese lugar sagrado. Su tarea no se limita al recibir, enterrar y desenterrar muertos, también vela por la seguridad del lugar ya que en ocasiones personas inescrupulosas han usado el recinto para cometer actos de brujería, tales como entierros con fotos y objetos extraños de los cuales en varias ocasiones ha descubierto mientras cumple con sus labores de limpieza

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Con discreción y gracias a su experiencia en el tema, procede a hacer lo adecuado: practicar una limpieza y liberar a los oprimidos.

La morgue es un espacio del recinto que aguarda un ambiente denso al que ha sido imposible arrebatarle su atribución, y para el cual es causa de curiosidad por las actividades que allí se practican.

La muerte no deja de ser un tabú para muchas personas, y para aceptar la partida de sus seres queridos se generan rompimientos emocionales que al fin de cuentas  harán entender que después de la vida lo único que hay seguro es la muerte.

Aunque el municipio de Guatapé cuente con uno de los cementerios más bonitos y del que tratan que sea un espacio confortable, no se puede negar que allí suceden cosas difíciles de explicar. Por ejemplo, ¿puede identificar la sombra en la puerta de la capilla en una de las fotos de este reportaje?