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Zócalo
Editorial
Martes, 24 de Julio de 2012 22:45
Leer un texto intitulado Editorial, es tal vez la lectura más fácil del mundo, criticarlo, es aún labor menos penosa. Pensarlo en relación con el contexto periodístico en que se mueve el medio, en su zona de influencia o más responsablemente desde el universo textual en el cual se desenvuelve, implica otras condiciones de juicio en torno a su intencionalidad. No es el propósito aquí, presentar una elaboración minuciosa sobre el papel del editorial y el editorialista, tampoco una cátedra que por lo demás resultaría como una visión metalingüística para este caso concreto. Empero un editorial sí debe dar razón de cómo anda la cosa en El Medio y de consensos de conciencia en torno a asusntos de su presentación de temática de la edición en ejercicio. Ese sí es nuestro oficio y con ello el periódico El zócalo ha estado comprometido durante sus casi ya veinte años de circulación ininterrumpida. Esta engorrosa introducción es solo para decir que Guatapé, pueblo natal de este Medio de comunicación, dá mucho de qué hablar. Ha pasado un semestre del cambio de administración municipal y de parroquia y tras estos de muchos cargos y puestos. -De paso-, el colegio no ha definido su situación frente al cambio de rector. Cambio de directivas de Juntas de Acción Comunal, directivas de Cooperativas, de Corpagua, Comité Cultural y tantas más. No obstante de tantos cambios se puede dar el parte de que el pueblo como la gente lo dice- va bien y mejorando. El turismo aumenta y quiérase que no, fortaleciéndose en atención y organización. La palabra Guatapé no es una aserción desconocida en el ámbito regional y nacional desde la visión de desarrollo con innovadoras propuestas frente al camino por el bienestar y la calidad de vida de propios y visitantes. El cuento de la zocalización ya no es un cuento. Lo saben, lo creen, lo entienden y disfrutan más los de afuera que los de adentro. Nos falta nada para entender y asumir lo nuestro con actitud positiva de protección por todo lo que tenemos desde las bancas de la iglesia, parque y senderos, andenes y jardines hasta nuestra casa y las vías de acceso, los bosques aguas y caminos; la familia, nuestros administradores, los amigos: en una palabra todo lo que constituye el pueblo. Cuando a este periódico llegan niños, ancianos y viejos con papeles en mano, con los reclamos en la boca para participar de la página de la Quejadera, entendemos que ven en él la oportunidad de aportar algo más para que todo sea mejor. Creemos que es porque les duele y quieren ver progreso favorable a todos. Pasa lo mismo con la página de aplausos y reconocimientos, con la noticia en Píldoras. No menos hace el comercio al lado de las instituciones cuando presentan su institución, el balance de bienes y servicios o de su labor con logros o en camino a ellos. El pueblo palpita así, y así damos razón de él, es nuestro oficio. Felicitar a cuanto paisano ausente o presente se ha empeñado por poner de lo suyo en favor de una gran empresa comunitaria, social y civil que se llama Guatapé. Aplaudir su esfuerzo, su logro colectivo, familiar y aún individual cada vez que aporta al engrandecimiento de su patria chica –ya no tan chica-. Valorar los avances de instituciones sin echar de menos falencias, errores o asuntos por mejorar. Hacer público lo concerniente al público o dejar en el lugar lo privado lo particular que en nada incide en lo social, es también una manera de permitir la marcha de un colectivo dispuesto a avanzar tras la búsqueda de mejores condiciones de vida común y privada. No todo son maravillas por su puesto. Los pobres en medio de tanto rico no dejan de ser o estorbo o responsabilidad colectiva. –Que lo diga la Casa Pan y Vida que bien sabe de ello-. El turismo desaforado trae sus riesgos. En asuntos de seguridad pública y ciudadana lo mejor es no cantar victoria sino estar a la vanguardia. La juventud –como aciertan muchos mayores- es asunto de no descuidar. Cuando se piensa que ellos son los inmediatos responsables de las riendas del mundo se refleja la angustia si se mira la diversidad de caminos equivocados a los que la misma sociedad los está abocando. Los retos que nos plantea el mundo de hoy no se resuelven con fórmulas del pasado pero sí con la experiencia demostrada de lo que sirve y lo que no. Tampoco se puede desconfiar de las generaciones venideras siempre y cuando estamos ofreciéndolo más conveniente para su formación. Así lo presenta como bandera del desarrollo la Gobernación de Antioquia con el lema Antioquia la más educada. Si a esa esperanza le adicionamos el eslogan de esta administración cual es, el servicio a la comunidad, nuestro mayor compromiso, las cosas no podrían ir mejor. Que el mundo cambió y sigue cambiando eso no tiene discusión pero que sea para bien o para mejor. Hay tiempos pasados que no vale la pena recordarlos a menos que sea para evitarlos. Cualquiera diría que nuestro pueblo viene experimentando una bonanza inusitada. –Se aclara que hay procesos dignos que justamente han llegado adonde hubieron debido llegar, ellos gozan de menos riesgo por eso de ser procesos. Otros habrá de azar y sorpresa. Al cabo, de todo se da. Las reflexiones anteriores son un minúsculo parte de la presencia de este colectivo humano, Guatapé para el mundo, desde este periódico que una vez más reitera el compromiso comunicacional con ética como valor social de un medio impreso que empieza a prepararse para celebrar su vigésimo aniversario en el primer semestre del próximo año. |
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